Tan pequeños que casi ni me entero de que los llevo puestos

Christian Pedersen, ayudante de producción de 64 años, ha trabajado durante la mayor parte de su vida en una fábrica de aditivos para la industria alimentaria. Es probable que el ruido haya contribuido a que desarrolle una pérdida auditiva leve que le dificultaba cada vez más la comunicación.

A Christian le sorprendió lo corto que fue el periodo de adaptación. Ahora, además de participar más en las conversaciones, también disfruta más de la música y de los sonidos de la naturaleza. Su mujer ha notado una gran diferencia.

“Antes de ponerme mis audífonos Oticon Intiga, tenía que pedir a los demás que me mirasen a la cara mientras me hablaban, porque en cuanto se volvían perdía el hilo. En la fábrica, eso no tenía mucha importancia, pero en la cafetería sí. Me resultaba muy molesto tener que pedir constantemente a los demás que me repitieran lo que decían o que hablasen más alto, pero no tenía otra opción”.

“Cuando me ducho, me quito las gafas, pero a veces casi se me olvida quitarme los audífonos… es fácil olvidarse de ellos.”

A Christian Pedersen le sorprendió lo pequeños que eran los audífonos Oticon Intiga

Es fácil acostumbrarse

“Son tan pequeños que casi no me doy cuenta de que los llevo puestos. Y desde luego, los demás tampoco los ven. Muchos de mis compañeros aún no saben que los llevo. No se parecen en nada a los audífonos aparatosos que todavía se ven a veces”.

“Al principio, no creí que pudiera ser capaz de llevar mis audífonos Oticon Intiga todo el tiempo, pero la verdad es que tardé menos de una semana en acostumbrarme a ellos. Cuando me ducho, me quito las gafas, pero a veces casi se me olvida quitarme los audífonos… es fácil olvidarse de ellos”.

Imprescindibles

“Mi mujer está encantada de no tener que repetirme las cosas todo el tiempo. Incluso podemos tener conversaciones en el coche sin que yo le esté diciendo ‘¿qué?’ cada dos por tres”.

“Si se me olvida ponérmelos, ella lo nota al instante. El otro día estábamos comiendo en el jardín. Yo no contesté a algo que me decía y ella se dio cuenta inmediatamente. Porque cuando llevo puestos mis Oticon Intiga, no me pierdo nada”.

“Cuando vamos al campo, escucho el canto de los pájaros. Antes los oía poco, pero ahora me parece que hay muchísimos”.

Esta historia podría ser la suya. Cada año, miles de personas recuperan su audición y, con ella, la alegría de vivir. En nuestro Centro Auditivo Profesional, podrá probar con total comodidad y sin compromiso alguno, sus nuevos audífonos.

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Fuente: Oticon.es