Elegantes y fáciles de usar

Con 40 años y una vida muy efervescente, a Hilde Schroll Jespersen no le hacía ninguna gracia la idea de ponerse audífonos. Pero le gustaba todavía menos estar en situación de desventaja. Por eso se decidió a probar Oticon Intiga.

Llevaba años viviendo con una pérdida auditiva leve sin tratar, aunque siempre encontraba formas de sobrellevarla. Decidió tomar medidas cuando un amigo le dijo que su pérdida auditiva hacía que los demás se llevaran una impresión equivocada de ella.

“Con frecuencia hacía como que estaba distraída para ocultar mi pérdida de audición y decía ‘¿Perdón?’ o ‘Cómo dices?’, porque me resultaba violento decirle a los demás que no podía oír lo que me decían. A veces, los amigos me llamaban la atención sobre cosas que ellos oían y yo no, como el canto de los pájaros al amanecer. Así que empecé a darme cuenta de que aquello se estaba convirtiendo en un problema”.

“Ahora puedo dedicar mi energía a escuchar lo que me dicen y no sólo a entender las palabras”.

Una sabia decisión

“Mi trabajo ocupa una parte muy importante de mi vida. Soy consultora de gestión de procesos y profesora universitaria; cuando doy un seminario o imparto clases, tengo que estar alerta y pendiente de mis alumnos. Me di cuenta de que tenía que hacer algo rápido; si no, aquello afectaría a mi trabajo. Y aunque no me seducía la idea de ponerme unos audífonos, decidí darles una oportunidad”.

Oticon Intiga son los primeros audífonos que utiliza Hilde Schroll Jespersen“Siempre he asociado los audífonos con esos aparatos grandes, marrones y ruidosos que llevaba mi abuelo. Cuando vi estos, pensé ‘¡Qué chiquitillos son!’. Cuando los probé, mi experiencia se resumió en tres palabras: abrumada, sorprendida y encantada”.

“Al principio, mi propia voz me sonaba un poco extraña, pero no tardé en acostumbrarme. Yo tendía a hablar muy alto, cosa que, a veces, llamaba la atención de los demás. Ahora hablo a un volumen más bajo –y también más nítido–, lo cual es fantástico para los demás y para mí misma. También sé que, si me pierdo algo, seguramente los demás tampoco lo han entendido. Ya no tengo que mirar a la gente como una lechuza”.

“Antes, tardaba tiempo en ubicar a quien me hablaba y no oía lo que me decían. Ahora puedo dedicar mi energía a escuchar lo que me dicen y no sólo a entender las palabras. Sé que me estoy enterando de lo que pasa a mi alrededor y eso me hace sentir mucho más segura”.

Intiga puede considerarse como un complemento más

Para Hilde, los audífonos Oticon Intiga son una parte vital de su vida“El día que me hicieron una prueba de audición, se me ocurrió que también sería buena idea revisarme la vista. ¡Y resulta que también necesitaba gafas! Así que ahora llevo unas gafas de Prada a la última… y unos elegantes audífonos de Oticon”.

“Me encanta que sean tan fáciles de usar. Cada mañana echo las gafas al bolso, me pongo los audífonos… y ya estoy lista para todo. Cada vez los uso más”.

Fuente: Oticon.es

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